Santi y Laurita: Una historia de amor al revés

Por Daniela Giampapa-Bendayán

Ella es, ingenua, cariñosa y detallista; él es realista, simpático y pragmático. Ella es argentina; él es colombiano. Ella tiene muchos hermanos; él es hijo único. Santi y Laurita tienen personalidades totalmente diferentes, son como el agua y el aceite, son polos opuestos.

Hace poco publicaron su libro Casados y Complicados. En él relatan su historia, desde antes de conocerse, su romance, noviazgo, matrimonio, crisis, caos en la pareja, desastres por doquier, reencuentros, reconciliaciones, perdón, mucho pero mucho perdón, la verdadera amistad, segundas oportunidades, resignación, reglas, normas, comunicación y un largo etcétera.

Santi y Laurita abren sus corazones para hablar, desde lo más profundo de su alma e intimidad, lo que es el arte de vivir en pareja. El amor no es perfecto, requiere de mucho trabajo en equipo y ellos demuestran por qué.

¿De todos los consejos del libro cuál es el mayor que le darían a una pareja?

S: A nosotros nos ha servido mucho ser mejores amigos. Sean amigos, háblense y sobre todo sean mejores amigos. Esa es la persona con la que convives, en muchos casos, con la que trabajas, si no es tu amigo o mejor amigo todo va a ser más complicado.

L: Sean amigos, porque pueden estar en silencio, cada quien en lo suyo y van a sentirse cómodos. La amistad salva de muchas cosas, hay que ser amigos y contarse todo.

Ustedes viven y trabajan juntos, ¿cómo mantienen su espacio personal y alimentan la pasión?

S: En nuestro caso, cada uno tiene sus momentos a solas, aunque son muy pocos. A veces me voy con mis amigos a hacer algún deporte y Laurita sabe que ese es mi tiempo. 

L: Yo también tengo mis momentos propios, me gusta tener mis cosas pero que él no se involucre en eso, no porque yo no quiera sino porque me gusta la soledad. Cuando él está con sus amigos haciendo deportes, me hago un facial, me dedico a mí.

¿Se volverían a casar a los 21 años?

S: No. Pienso que esa lección ya la aprendimos. Habernos casado tan jóvenes e inmaduros no lo haría otra vez, no por el matrimonio sino por la etapa en la que nosotros dos estábamos. Ni siquiera como novios nos conocíamos. Cuando nos casamos nos dimos cuenta de que éramos dos personas totalmente diferentes y desconocidas. Si fuera mi decisión esperaría a conocernos un poco más y mostrar nuestras verdaderas caras antes de casarnos. No es un tema de edad sino de inmadurez.

L: Si me dicen que va a funcionar como estamos nosotros ahora, yo sí lo volvería a hacer. 

S: Nos hubiésemos ahorrado bastantes dolores de cabeza.

L: Las historias fuertes de cada persona son su destino, es lo que le tocaba. Yo no cambiaría nada de lo que viví. Santi piensa así porque él sufrió más dolor que yo.

S: Ese dolor que vivimos nos hizo las personas que somos hoy en día. Yo no conseguía trabajo en Houston, estaba frustrado, no teníamos privacidad en la casa, bajo un mismo techo vivíamos 13 personas, se juntó mucha frustración y me cuestioné si eso realmente era un matrimonio porque lo que en realidad estaba viviendo era un infierno. Así que decidí dejar a Laurita y regresarme a Miami.

L: Yo creo que el hombre madura más tarde que la mujer. Él a los 21 se vio con unas responsabilidades que no quería tener. Cuando él me pidió matrimonio para que no nos separáramos de ciudad le dije que lo pensara muy bien porque eso no era casarse y ya, era algo mayor; pero yo ya tenía el anillo de compromiso en frente y no le podía decir que no. No lo dudé pero sí me dio muchísimo miedo. Era una locura. Apenas teníamos 21 años.

S: Yo me lo tomé todo muy ligero. ¿Casarnos? ¿Qué es lo peor que puede pasar?

L: Cuando él se fue y tomó distancia, hizo lo correcto. Si se hubiera quedado, nos hubiésemos irrespetado y hasta divorciado. Hiciste bien en irte, Santi.

S: ¡Muchas gracias!

L: ¿A qué edad te hubieses casado entonces?

S: A los 25 años.

¿Qué no se perdonarían jamás?

S: Lo primero que se me ocurre sería una infidelidad pero al mismo tiempo pienso que no hay motivos en estos momentos porque estamos muy bien. Aunque no sé si esa sería una razón para no perdonarla nunca porque entre nosotros está muy arraigado el perdón. En nuestra relación el orgulloso soy yo. Ella me ha enseñado a perdonar más rápido.

L: Yo no concibo la vida sin perdonar. Es parte de mi esencia. Si hay engaño lo perdono pero no sé si sigo con él. No quiero rencores en mi vida porque va matando de a poquito.

¿Habrá segunda parte del libro Casados y Complicados?

S: ¡Sí! Se nos quedamos muchas cosas por fuera. Esto fue una aventura para probar a ver qué tal. Hablaremos de Max.

L: Hay cosas que estamos viviendo hoy en día y que van para ese libro.

Santi y Laurita en íntimo:

Manías:

S: Tomo melatonina si no no duermo. Me toco mucho la barba.

L: No puedo escuchar a alguien masticar.

¿Qué hay en sus mesitas de noche?

S: ¡Melatonina! Muchos vasos de agua que se van acumulando de noche en noche y el cargador del celular.

L: Cremas para la cara y los pies para antes de dormir. Un libro y una plantita.

Hobbies:

S y L: Como pareja nos gusta viajar mucho. 

S: Comprar zapatos tennis. Amo comprarlos, varias veces al mes, estoy obsesionado con ellos. Hacer shopping por Amazon y comer. Está Dios, la comida y Laurita. 

L: Pintar, hacer cosas creativas.

Comidas favoritas:

S: El arroz con frijoles negros.

L: Los ñoquis con pesto y polenta.

Defínanse en 3 palabras:

S: Amorosa, consentidora y amiga.

L: Hermoso, caballero y generoso.

Conoce toda la singular historia de Santi y Laurita en su libro que lo puedes encontrar en Amazon y en las librerías Barnes & Noble.

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