La gratitud

Es una de las formas más sencillas y poderosas de transformar nuestra vida. Si nos sentimos realmente agradecidos nos convertimos en un imán que atrae gozo, libertad, paz, unión y multiplicación. En realidad sin agradecimiento retrasamos la transformación en nuestra vida. La vida cambia en la medida en que sentimos agradecimiento. Es imposible ser negativo, quejarse, criticar a los demás o culparles cuando te sientes agradecido. El miedo y la culpa nos contraen, nos envejecen, nos crea baja energía. La gratitud y el amor nos expande y retrasa el envejecimiento. Haz que tu primera reacción sea de gratitud y, muy rápidamente, adoptarás una perspectiva positiva, llena de energía, a partir de la cual lograrás cosas maravillosas. 

En lugar de buscar a quien criticar, busca motivos para elogiar sinceramente. Asegúrate de que lo primero que descubras en las personas, en tus alrededores y en las situaciones que se vayan presentando, sean sus cualidades más positivas.

Concéntrate en encontrar un motivo para ser agradecido. Está allí, pase lo que pase. A partir de ahí podrás construir y crecer, avanzar y prosperar. Conviértelo en un hábito cotidiano. Arráigalo bien en el fondo de tu ser. Si buscar lo positivo se convierte en una costumbre, ten por seguro que lo encontrarás. Es un enfoque que mejorará fuertemente tus relaciones con los demás y que dará una enorme efectividad a tus emprendimientos.

Déjate llevar por la gratitud y quedarás más agradecido aún por la riqueza de tu vida que, con certeza, crecerá en consecuencia.

Obstáculos para el agradecimiento

  1. La vanidad que impide a muchos reconocer el aporte de los demás en sus propios logros.
  2. La costumbre de encontrarle defecto a todo, que lleva a desconocer, por detalles sin importancia, lo valioso de un esfuerzo o los méritos de un trabajo bien hecho.
  3. La envidia y el resentimiento, que hacen tomar como ofensa las bondades recibidas de los otros.
  4. La falta de humildad y de grandeza que hacen ver el agradecimiento como una muestra de debilidad. 

La vida es inmensamente maravillosa, y en cada momento llega con mil y un regalos para ti. Una cosa es desear y otra es estar abierto para recibir. Pero si te encuentras tan enfocado en la carencia, en lo que no tienes, preocupado, con tu mente anhelante, estás tan lleno de tus pensamientos de dudas, que rechazas todos estos presentes. Dios llega a ti, y tú sigues rechazando.

Un hombre se convierte en un Buda (sin duda, sin indecisión) en el momento en que acepta todo lo que le trae la vida con gratitud.

¿Has sentido esa emoción en donde todo se siente bien, donde no te preocupas por nada, ni por el mañana o el ayer y te sientes seguro a salvo y haces todo lo que puedes hacer? Hay una palabra para ese sentimiento… gratitud.

El antídoto para todo mal es la gratitud.