El poder de la visualización

La visualización auto sugestiva es una técnica psicológica para alcanzar una condición emocional deseada a través de imaginar una imagen concreta. Por ejemplo, algunos deportistas se estimulan imaginando la ejecución perfecta de sus movimientos y empleados estresados se relajan imaginando una escena tranquilizadora.

“Tú nunca conseguirás alcanzar aquello que quieres. Tú solo lograrás alcanzar aquello que puedas visualizar claramente”.  Zig Ziglar

Las cosas se crean dos veces. Primero, en la mente a través de la visualización y después en papel. Por eso es tan importante llevar contigo las metas de un lado a otro y estar repitiéndolas la mayor cantidad de veces posible. La repetición es la madre de la habilidad.

Lo interesante de esto es que los científicos aseguran que el cerebro utiliza imágenes antes de interpretarlas y, por supuesto, imágenes que tienen gran poder en nuestros sentimientos y acciones. La regla funciona de la siguiente manera: pensamientos—sentimientos—acciones—resultados.

Por ejemplo, si digo la palabra carro, tú no piensas en las letras c-a-r-r-o sino de una vez en algún vehículo. Lo impresionante es que la mente no necesita crear una imagen de algo que sea real, ya que te puedo decir  lechuga roja y tú la ves y visualizas aunque no exista y en segundos lo conviertes en una clara imagen.

Si te pido que visualices un limón y que lo pongas en la palma de la mano y lentamente la acerques a tu boca. Mientras la abres lentamente puedes ver el color verde del limón que suda y goticas que se van deslizando por tu mano. Inmediatamente empiezas a salivar y sientes el ácido del limón, que no existe, pero todo esto es creado por ti. La mente no discierne entre lo que es una realidad en la actualidad y una realidad “creada” por ti. Siempre visualiza en positivo ya que la mente no entiende el no. No pienses en negativo. Por ejemplo, si te digo que no pienses en azul, no existe forma ni manera que no puedas pensar en azul, puedes pensar en otro color, pero no pensar en azul no existe.

No nos podemos dar el lujo de pensar negativo, en pesimismo y derrota, porque inmediatamente sentimos esas emociones.